Hay ciertos lugares en el
mundo por donde corre una energía sagrada. En el valle noreste de California
entre las montañas de Sierra Madre y los bosques coníferos, existe un lugar en
donde el agua sale de la tierra en abundancia. Pero eso no es agua normal.
Varia desde agua tibia hasta casi hirviendo y tiene un olor fuerte a sulfuro.
Los aguas termales de Sierra Hot Springs tienen una larga historia desde cuando
los grupos indígenas Piyout y Washoe vinieron para pasar los veranos y hacer ceremonias
de limpieza espiritual.
Hoy en día la gente vienen
para hacerse limpieza, que sea de mente, física, emocional, o del espíritu.
Cualquier propósito que lleva, cada persona que entra la tierra sagrada trascenderá
un cambio personal. Yo conocí una señora que tiene nueve años viviendo allí. Me
dijo que ese lugar tiene tanta energía por la actividad geotérmica que algunas
personas no pueden asimilarla. Es un lugar terapéutico, la gente viene para aliviar
tensión, mala energía, y pensamientos negativos. Los que no pueden afrontar a sus
demonios son los que pueden llegar hasta la locura.
Nosotros llegamos a
Sierraville con otro propósito. Ella ha contratado a mi esposo hacer unas obras
de arte en cambio por unas días gratis en el campamento. No sabíamos lo que nos
pasaría allí. Llegamos por el mediodía en domingo. Fue un día bonito y soleado.
Quitamos las botas y pusimos sandalias y camisas de manga corta para aprovechar
el calor que hizo. Hicimos nuestro campamento entre los pinos al lado del
riachuelo. Pero cuando nos cayó la noche empezó el frío. No era como el frío del
Washington que nos acostumbramos, era un frío glacial. Me desperté por la
medianoche en gritos con un dolor que me dio hasta los huesos. A pesar de mi
doble pantalón y doble calcetines, no tuve sentido en los pies. Me dolían tanto
las piernas pero casi no los pude mover. Empecé temblar más y más hasta que
volví a dormir. Durante el resto de la noche tuve pesadillas. En los sueños yo
despedí de malas memorias de mi pasado. Soñé con gente con quien traía rencor y
les dije que ya no me importan. Soñé con mi trastorno de alimentación con lo
que luchaba más de quince años, y lo despedí. También, soñé que alguien me robó
mi bebé, mientras que el dormía en mis brazos en realidad. Yo creo que este
sueño fue lo más importante de todos por qué deje todo mi pasado y al último me
enfoque en la cosa más preciosa de mi vida.
Al amanecer, las ventanas
de la camioneta estuvieron de puro hielo por fuera y por dentro. Los galones
del agua se congelaron adentro del carro. Pero amanecimos riéndonos por
aguantar la noche tan tremenda. Después de esta prueba de nuestra resistencia,
salimos con una sonrisa y actitud positiva.
“Ya afronte mis demonios,”
me dijo la señora, quien hace masaje y
otros tratamientos corporales, “hubo un rato que yo también pensaba que
me volvía loca. Me creí esquizofrénica, pero aguanté
mis voces y ya me alivié. Vine para curarme, y después de mucha transformación,
yo soy la curadora.”
Todos tenemos las voces de
la mente. Eso es la consciencia, u otros los llaman espíritus. Sea lo que sea,
siempre tenemos que estar alertas a lo que nos dicen ya que esas voces por lo
regular se transforman en nuestras acciones de nuestra vida diaria.
Al dejar este mágico lugar,
salimos con un sentido de alivio y mucho mas relajados, listos para continuar
nuestro viaje. No hay nada mejor en el mundo que conocer tus demonios, enfrentarlos y
salir victorioso.

