Estoy viendo un gran contrasto de estilo de
vida. Soy de Washington. Si, pasé
lo demás de los últimos cinco años en México, pero cada vez que ando en estados
Unidos siento como un glotón con el agua. Al salir de país me arrepiento por
descuidar un recurso tan precioso.
El estado de Washington, especialmente el
oeste, en donde vivía, está lleno de colores. Crecen árboles de pino, árboles coníferos, árboles con
flores, árboles con manzanas o cerezas o ciruelas, árboles que cambian de color
en el otoño y les caen las hojas por el invierno. El pasto allí es tan suave
que me encanta acostarme sobre él, cuando no esta lloviendo. Son muy pocos
días, los que conocen mi estado ya saben. Entonces, con tanta agua no les hace
tan importante a mucha gente para conservar su uso.
Aquí
en Santa Rosalía, Baja California Sur, me tocó un gran contrasto de la vida que
vivía este verano pasado en Washington. Nos quedamos con unos amigos en su
casa. Viven a gusto, es decir que no son de lujo pero ni les hace falta nada.
Le dije a mi amiga que iba a la lavandería en la esquina para lavar pañales (mi
bebé es muy ecológico) y ella insistió que yo usé su lavadora en lugar de
gastar dinero en la lavandería. Me enseño como llenar la maquina con agua del
tinaco: el tinaco es un gran contenedor en el que caben 50 galones o mas. Me
dijo que allí en su pueblo solo tienen servicio de agua por dos o tres horas
diario. Durante ese tandeo, el tiempo cuando corre agua, el tinaco se llena, ya
por la tarde cuando no hay servicio la familia depende de esta agua, sí se
acaba, no tienen agua hasta el próximo día. Así es en muchas partes de México, algunos
pueblos tienen una sola hora de tandeo. En la ciudad de México, por demasiada
gente, hay colonias con un solo tandeo por la quincena. Entonces me puse a
pensar en tanta agua que yo usaba diario viviendo en Washington en contrasto.
Agradecía cada gota de esta agua, esperando que no la vaya acabar y dejar su
familia sino por la noche.
Lo bueno es que por toda la republica hay
anuncios en los murales avisando que la gente cuida el uso del agua. Varias
personas me han dicho que no siempre ha sido así. En los ochentas se bañaban,
lavaban carros y trastes sin preocuparse. Unos diez años después llegó mucha
industria, y con esa, muchas trabajadoras. Los pueblos crecieron tan rápido que
no habían recursos para apoyar la
población. Entonces empezó el control sobre el agua. Para muchos ha sido su
estilo de vida para cuidar el agua, no conocen algo diferente. La regla nueva
es para que el gobierno autorice la construcción de una empresa grande como
hoteles que necesitan su propia desaladora para convertir el agua del mar en
agua fresca. Sin este requisito se acabarían las reservas públicas muy pronto.
Según el Programa para el Desarrollo de
Naciones Unidas el promedio de uso de agua es de 575 litros diarios por persona
en Estados Unidos. ¡Es demasiado! Casi todas las casas tienen lavaplatos, lavadora,
bañera, muchas plantas para regar y varios carros para lavar. La gran lastima
es que hasta que se van acabando las provisiones, no habrá consciencia
colectiva para cuidarlos, al menos que pongamos en acción una campaña fuerte.
Mi proposición para ayudar la situación en Estados Unidos es por medio de la
educación. Tal vez sí la gente sabe que hoy en día nosotros americanos usamos
mas agua que cualquier país del mundo, nos daríamos cuenta que ya es hora de
cambiar las maneras. Como en México, deben de tener anuncios públicos en
murales y televisión para educar a la gente que es tan importante para nosotros
cuidar nuestros gastos. El promedio en el Reino Unido es solo 149 litros diarios.
Hay que preguntarnos porque otro país industrializado y avanzando como nosotros
es tan eficiente. Yo creo que nuestra sociedad nos enseña que siempre mas es
mejor. Espero que la generación nueva sea mejor educada para cuidar todos los
recursos dispensables. Nunca sabemos cuando nos tocarán tiempos mas difíciles y
por esa razón debemos reforzar la educación para resolver este problema.