Monday, November 7, 2011

En El Medio De La Nada


Ahhhhh, por fin llegamos a México. Me siento como que alguien me quito un peso de encima. Por el mediodía pasamos por las Playas de Tijuana. El sol tocando mi piel se me hizo como si hubieran sido años desde lo sentí la ultima vez . El olor de carne asada me lleno la cabeza. Nos perdimos buscando la carretera hacia Ensenada y tuvimos que pedir direcciones con una muchacha. Nos habló con una sonrisa, su voz era tierna y su acento muy fácil entender. Unas vueltas para salir de su colonia y subimos a la autopista al sur. Pasamos dos horas mas o menos viendo terrenos verdes con palmeras a un lado, y la vista del Océano Pacifico por el otro. Me avisó que aprovechara todo lo bonito, por que pasando Ensenada habrá horas atravesando por el medio de la nada.

Me di cuenta de algo, aún en el medio de la nada, siempre puede encontrar cosas interesantes, si las busca. No es que diez kilómetros de obras en proceso en la carretera me parece interesante, eso fue un poco enfadoso, pero después que una hora de desviación ya íbamos en rumbo a Guerrero Negro. Como un disco rayado parecía que pasábamos la misma terrecería un par de horas. Habían cerros hasta que pude ver con cardones, el cactus mas grande de todos. Habían chollas, el cactus que supuestamente tira espinas cuando uno camina tan cerca de el, y esos son espinas implacables. Ese lugar se llama La Valle de los Cirios, por los tantos cirios que se encuentran allí. Hay una leyenda del grupo indígena Seri como se formó ese valle:

Hace muchísimo tiempo, los seris eran hombres y mujeres gigantes que habitaban el desierto. El dios de estos gigantes los sometió a una prueba: tenían que cabalgar y cazar sobre la tierra. Los gigantes no montaron a caballo ni cazaron, pero lograron pescar. Sus habilidades les permitían el control del mar, por lo que se establecieron cerca de la costa. El lugar donde vivían era un territorio plano, sin cerros, por eso el terreno se inundaba con frecuencia. Entonces el dios de los seris decidió formar las montañas para proteger a la gente del agua. Un día, hubo una gran inundación. Los gigantes huyeron hacia las montañas pero el agua los alcanzó y quedaron convertidos en cirios enormes (http://www.fumunu.org/educacion/el%20desierto/el-desierto.htm).


El cirio parece un árbol de lejos, pero es un cactus muy alto con unas florecita encima. Yo he recorrido el Desierto Sonorense y algunos otros desiertos pero este es el único lugar en donde crece el cirio, y nunca me tocó ver este planta hasta llegar al medio de la nada….Que raro, ¿No?
            Manejemos casi 500 kilómetros sin ver ninguna gasolinera. Nos preocupábamos porque el próximo pueblo nos quedó muy lejos todavía. Nos topamos con unos muchachos vendiendo gasolina al lado de la carretera. Eran nuestros ángeles guardianes (un poco mugrosas, pero ni modo), y nos cobraron doble el precio que pagaríamos en la gasolinera. Vez, también hay oportunidades de negocios en el medio de la nada.


Otra cosa que me gusta aquí en México es que al lado de las carreteras hay capillas miniaturas en honor de varios santos. Nos paramos para estirar un rato en donde hubo una con San Judas Tadeo, el santo patrón de las causas difíciles y desesperadas. Pues, tal vez manejar desde Washington a Los Cabos es una causa difícil, pero no nos considero desesperados, aunque unos nos han dicho locos.

Tal vez lo cambiará el nombre del blog al Tres Mil Millas, Una Combi, y Bebé Abordo...para que se nota que sí somos un poco locos. Pero sino ser fuera de lo ordinario, nunca tendremos las ganas para hacer las aventuras tan divertidas y educativas que hemos hecho.